El llamado detector de mentiras, máquina de la verdad o polígrafo es un tipo particular de instrumento de medición utilizado para el registro de respuestas fisiológicas. Registra las variaciones de la presión arterial, el ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria y la respuesta galvánica o conductancia de la piel, que se generan ante determinadas preguntas que se realizan al sujeto sometido a la prueba. También posee la capacidad de medir parámetros como el movimiento del interrogado, de cara a evitar posibles contramedidas durante el interrogatorio.
Se considera que fue inventado en 1938 por Leonard Keeler, del Departamento de Policía de Berkeley (California), quien creó el primer polígrafo de tres canales que imprimía sus resultados en papel.
Este tipo de polígrafo es comúnmente conocido por su uso como detector de mentiras, estando validado como herramienta judicial en países como Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Holanda, Rusia, Bélgica, Israel, Japón, Australia, entre otros. Aunque goza de muy poca credibilidad entre los científicos, sus defensores dicen que su nivel de fiabilidad oscila entre el 80 y el 95%, estando ligado a la técnica de interrogatorio empleada.
LUMINOL
El luminol se utiliza en química forense para detectar trazas de sangre ya que ésta cataliza la oxidación con peróxido de hidrógeno bajo emisión de luz.
El mismo efecto catalizador lo tienen también diversos otros complejos de hierro como los hexacianoferratos [Fe(CN)6]3- y [Fe(CN)6]4-. Con éstos se utiliza el luminol en la fabricación de luces frías químicas.
En las reacciones de bioluminiscencia, como se observa en las luciérnagas y diversos organismos marinos, el papel del luminol lo juegan las luciferinas.
Las disoluciones de luminol son sensibles a la luz y a los cationes metálicos, son estables en períodos de 8-12 horas, y son térmicamente inestables.
Es capaz de detectar cerca de 1 µL de sangre en 1 L de disolución.
FOTOGRAFÍA FORENSE
La Fotografía es un procedimiento por el que se consiguen imágenes permanentes sobre superficies sensibilizadas por medio de la acción fotoquímica de la luz o de otras formas de energía radiante.
En la sociedad actual la fotografía desempeña un papel importante como medio de información, como instrumento de la ciencia y la tecnología, como una forma de arte y una afición popular.
En el área forense, los informes periciales en general y en la investigación de cadáveres en particular deben ser comprensibles y fáciles de entender. La fotografía es el mejor elemento de apoyo para el dictamen, las imágenes deben revelar claramente los resultados obtenidos.
Por eso a la Fotografía forense se le llama la “ciencia del pequeño detalle", ya que una fotografía suple al ojo humano y, por tanto, deben proporcionar la misma visión que se tiene al observar el objeto directamente.
Las fotografías deben cumplir los siguientes requisitos:
Posibilidad de relacionar el objeto con el entorno: fotografías panorámicas. Visión individual de los objetos o personas estudiados: fotografía individual de los indicios.
Visión de los detalles más pequeños: macro o microfotografía.
Eliminación de sombras o incremento de las mismas en caso necesario, para interpretar nuestra las formas y dimensiones de la muestra fotografiada.
Relación de los parámetros espacio-tiempo. Utilización de testigos métricos y datos correspondientes al hecho. (Fecha, Av. Previa., expediente, nombre, edad, nombre del fotógrafo)
Posibilidad de obtener imágenes complementarias: fotografías especiales, teleobjetivos, filtros ultravioleta, etc.



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